El Buddha dorado, día 16


Dambulla, 2 de febrero de 2013, día 16

Hoy no corrimos para levantarnos temprano, siquiera! Nos ha tocado madrugar mucho en este viaje para que nos rinda pero hoy el itinerario estaba suave, solamente es ir hacia Dambulla, ver que hay para visitar allí y encontrar donde dormir.

Nos fuimos, por ensayar y porque tenía aire acondicionado, en un colectivo de los que siempre nos ofrecen personajes ya muy muy regalados, que siempre resignados nos terminan diciendo el sitio para tomar el bus normal, que es más barato y con los que nos ha ido bien hasta el momento, aunque cansan a ratos por la pitadera y sus dos velocidades sin punto intermedio, 0 km/h y 100km/h. Nos fue bien esta vez, aunque el aire acondicionado no funciona tan bien como quisiéramos. Petia la paso súper porque se fue jugando con una niña del asiento del frente que le hablaba en singalés como si ella entendiera, tenía una venda en la cara pero era una niña muy tierna y feliz, y apenas entendió que la cámara la mostraba a ella en la pantallita empezó toda posuda y Petia más feliz todavía. Yo me dormí a los 20 minutos.

Dambulla es un pueblo de carretera, pero me parece que es un sitio donde se mueve bastante plata no sé muy bien por qué. Como siempre al bajarnos del bus llega alguien sonriente a decir “hello! where are you from?” y a ofrecernos algo, en este caso era un conductor de Tuk tuk. Igual así no necesites de sus servicios te ayudan con información y en general no nos ha ido mal siguiéndoles las indicaciones. Así que fuimos al restaurante que nos señaló y la verdad la comida estuvo bastante buena, con pollo de verdad y picantísima como siempre, es cuestión de echarle más arroz blanco  del cual nos trajeron una bandejada completa.

Lo único que hay para ver en Dambulla son unos templos que están en unas cuevas en una gran roca/montaña un poco al sur de la ciudad. Dejamos las maletas en el restaurante y nos fuimos en Tuk tuk, porque los señores de los buses no nos dejaban montar porque era muy cerca el destino, como los buses van llenos independiente de cualquier circunstancia, prefieren llenarlos de pasajeros que paguen tiquetes más costosos. Que de costosos no tienen nada, ya que viajar en bus acá es baratísimo.

La estatua dorada de Buddha es gigante! se alza encima de un “museo buddhista” que más bien parece un casino porque tiene letreros de luces de neón y la entrada es la boca de un dragón/león, además que y el propio Buddha, siendo dorado, no ayuda mucho a hacerlo parecer un sitio de espiritualidad y reflexión. De todos modos no deja de ser asombrosa esa grande estatua de 30 metros toda doradan, pues es la más grande del Buddha en esa posición (sentado) en el mundo.

Las cuevas no fueron tan interesantes, muchos murales llenos del mismo Buddha, y miles de estatuas del mismo Buddha, que sentado, que parado, que acostado etc. Ya están como los católicos con el arte del renacimiento, que es tan monotemático que cansa la verdad.

Lo mejor fue cuando subíamos a las cuevas, en algunas partes de Sri Lanka hay muchos micos, y tanto ellos como las personas están habituados los unos a los otros. Nos tocó ver a un par de adolescentes haciendo lo que a todos más nos gusta sin ningún pudor y hasta parecidos a los humanos en esas. No entro en detalles porque esto es para toda la familia. Aunque aún mejor que esto fue ver a todo un grupo de micos tirando charco todos juntos, ahí si se me parecieron muchísimo a los humanos: buceando, haciendo clavados, la mamá cuidando al hijo, los pelaitos peliando, los grandes al otro lado conversando… definitivamente somos micos, un poco más inteligentes y creídos.

Al bajar del templo fuimos al frente a una calle de casitas muy humildes a comprar una botella de  agua, cosa que hacemos unas dos veces al día cada día. Preguntamos por un letrero que decía que habían cuartos y el señor nos llevó donde su mamá Badra, una viejita muy hermosa y muy querida que lleva hospedando gente desde hace unos 30 años, y por un precio muy muy bajo, así que nos quedamos con ella, viendo sus fotos de tiempo atrás y las que les han dejado los viajeros.

Luego de hablar un rato con ella fuimos por unas cervezas y a dormir! Mañana toca madrugar.

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