El ritual Hindú, día 22
Trincomalee, 8 de febrero de
2013, día 22
El viaje hacia Trincomalee ha
sido el único que he hecho en bus que no he disfrutado desde que estoy en Sri
Lanka, la carretera es una sola nube de polvo y todo el bus estaba super sucio,
ni lo limpiarán porque con cada trayecto queda casi que igual que antes. Es una
carretera en muy mal estado y nos demoramos 5 horas para recorrer 110km, quedé
súper cansado y lleno de arena, mi mochila peor.
Cuando llegamos, lo de siempre,
nos montamos al tuk tuk y fuimos a dar al sitio donde hemos pasado la peor
noche hasta ahora, muertos de calor y atacados por los mosquitos, decidimos
abrir las ventanas porque los mosquitos igual entraban y hasta Juan se despertó
como media hora por la noche del desespero. La gran diferencia respecto a otras
llegadas es que en Trincomalee hay un montón de ciervos, el primero que vimos
estaba ahí sentado en la estación de buses relajado en medio de la gente, nos
pareció algo muy curioso.
Ese día coincidimos con Nicola y
Julie para el almuerzo, los vimos mirando el menú en la calle y Juan fue y los
trajo adentro. Con Asela había comido unos calamares muy buenos y volví a
pedirlos acá, pero que sorpresa al ver que me trajeron un platico como de 6
calamarsitos, y a Nicola y Julie por la mitad del precio un súper plato de
arroz y diferentes vegetales con curry. Me tocó pararme en las pestañas a ver
si me daban más o algo, me trajeron otro tanto pero quedé más aburrido!
Como yo no tengo que trabajar por
el momento, me uní a nuestros amigos extranjeros para recorrer la ciudad por la
tarde. Caminamos por la pequeña ciudad con la playa nuestra derecha y hacia el Fort Frederik,
construido por Portugueses y luego propiedad de los Holandeses. Aún hoy en día
es usado como área militar y hay varias barracas y puestos de vigilancia. Al
final llegamos a un templo Hinduista con una estatua dorada de alguno de sus
miles de dioses en la entrada, se escuchaba una música desde la distancia que
provenía de allí, obviamente fuimos a ver que era el alboroto.
Yo no he estado en muchos tipos
de rituales religiosos. Sólo he visto católicos y algo de los rituales
musulmanes, así que tal vez por eso me impresionó tanto lo que sucedía. Es
exactamente como una película, hay un grupo de personas sentadas a la entrada y
otras de pie hacia el centro del templo, un señor toca el tambor y otro toca un
instrumento de viento. La música es rápida y fuerte y me gusta bastante, el
tiempo lo da una campana que no para de sonar, tan! tan! tan! tan!.
Me quedo en
la entrada viendo que está sucediendo, al cabo de un rato pierdo la pena y
entro y veo algo aún más increíble, hay una estatua de una vaca y varios
señores sin camisa, con la piel pintada y con faldas. Están haciendo algo,
parece serio porque están concentradísimos y todos dirigen sus miradas a ellos.
Su labor es echarle comida encima a una estatua de una vaca. Una y otra vez, le
van regando con suma reverencia leche, agua de coco y algo café, cada vez que
le echan lo suficiente lo limpian con agua, y luego le pasan una llama.
Hacen
esto entonando cánticos que se mezclan con la música y le dan a todo una
atmósfera de película. Así me imaginaba yo las religiones de otros
tiempos, máximo hasta los romanos pero esta gente en pleno 2013 parecen de hace
1000 años, increíble!.
Otra cosa bastante curiosa de
Trincomalee es que hay ciervos en el pueblo, se la pasan tranquilamente como si
fuera lo más normal tener ciervos en la ciudad, se sientan al frente de una
parada de bus o en cualquier sitio cual perros callejeros, van a las mangas a
pastar y cuando llueve se escampan con la gente debajo de las tiendas. Este es
el país donde he visto más animales definitivamente.
Luego de dar una vuelta y salir a
cenar con ellos, regresé a la casa sin saber que esa noche poco dormiría.
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