Bangkok, días 39-45
Bangkok, 24 de febrero a 2 de
marzo de 2013, días 39-45
Después de una inmigración muy
torpe de nuestra parte terminamos saliendo del aeropuerto de Bangkok ya de
noche. Primera diferencia, la gente acá no sabe inglés! La gente de Singapur y
Sri Lanka es 100% bilingüe en comparación, así que a empezar a hacer señas y
esperar que si nos entendamos, lo cual no deja de ser divertido y frustrante a
la vez.
Logramos hacerle entender al
taxista a dónde íbamos después de que llamara a todos sus amigos a preguntarles,
nos montamos esperando llegar al sitio indicado. Lo que primero me llamó la
atención sobre Bangkok es cuán grande es, nos demoramos mucho rato en
recorrerla en una de las tantas autopistas elevada que la atraviesan. Es enorme
y parece no tener fin. Muchos edificios, mucho concreto, mucho movimiento.
Nos quedamos en un apartamento
como me gustaría tener uno en Medellín, apenas para una persona, bonito y con
pocas cosas. Estuvimos muy contentos toda la semana allí.
Recorriendo la ciudad ya de día
se me hizo parecida a Medellín, íbamos en el metro que es elevado como el de
casa y al pasar por los edificios casi que podría ver el Parque de Berrio o el
museo de Antioquia, me sentía muy raro al principio por eso. Luego se me hizo como
si fuera un Medellín pero combinado con Bogotá, mejor dicho, como si Medellín
hubiese sido la capital del país por el tamaño, el tráfico y la cantidad de
gente.
El metro de Bangkok me gusta
mucho porque tiene pantallas con publicidad, que encuentro muy divertida por lo
diferente que es y tratando de adivinar con Juan y Petia que nos quieren
vender. Además en Tailandia las mujeres son muy bonitas y diferentes, por lo
que los viajes en el metro siempre fueron entretenidos de una u otra forma.
La primera semana nos quedamos
sólo en Bangkiok la pasamos un poco tranquilamente, de visita visita fuimos
primero a Wat Pho, el templo con el Buddha inclinado más grande del mundo, que
no vimos por ningún lado (de resto muy bonito muy entretenido). Tienen unas
estructuras piramidales muy altas y de escalas muy pendientes, muchos Buddhas
etc etc. y el estilo arquitectónico es bien diferente a lo que había visto
antes. para llegar hay que ir atravesando el rio o un gran mercado en las
aceras, donde vimos muchos personajes, comida y mercancías peculiares.
También fuimos al palacio real. Este último me pareció muy superior a muchas cosas que he visto en Europa, pues es de un estilo muy particular y los edificios son espectaculares y abundantes. Hablando de cosas reales, creo que la familia real de este país es excesivamente vanidosa o insegura, porque tienen todo todo el país lleno de fotos de ellos en las calles, autopistas, billetes, pancartas, pasacalles… supimos que hace poco una persona fue sentenciada a cárcel por insultarlo públicamente. Las fotos que más me divierten son en las que lo muestran haciendo cosas interesantes como tomando fotos, leyendo, hablando con la gente, en ropa de monje, en las montañas, con radioteléfonos, casual, fiestero, tropical, de gala… no sé que necesidad tienen de tanta vanidad.
También fuimos al palacio real. Este último me pareció muy superior a muchas cosas que he visto en Europa, pues es de un estilo muy particular y los edificios son espectaculares y abundantes. Hablando de cosas reales, creo que la familia real de este país es excesivamente vanidosa o insegura, porque tienen todo todo el país lleno de fotos de ellos en las calles, autopistas, billetes, pancartas, pasacalles… supimos que hace poco una persona fue sentenciada a cárcel por insultarlo públicamente. Las fotos que más me divierten son en las que lo muestran haciendo cosas interesantes como tomando fotos, leyendo, hablando con la gente, en ropa de monje, en las montañas, con radioteléfonos, casual, fiestero, tropical, de gala… no sé que necesidad tienen de tanta vanidad.
Tailandia es famosa también por
su comida, y nos ha gustado aunque muchas veces comemos lo que la gente del
restaurante escoge por nosotros por lo del inglés. Comen mucho cerdo y pollo,
de hecho hacen un chicharrón que se da la guerra con los de Medellín y la
comida de la calle es muy buena y variada, aunque no todo se ve bueno y tampoco
me creo Anthony Bourdain.
Acá debemos andar con más cuidado
porque la gente no es tan inocente como al de Sri Lanka, o con dinero como en
Singapur, y más de una vez nos han tratado de tumbar. Por ejemplo cuando fuimos
al palacio del rey no nos dejaron en la entrada principal, sino en una paralela
y apenas uno se baja alguien lo guía a la entrada y hay un policía y todo está
como si esa fuera la entrada, pero ya habíamos pasado antes y nos pareció como
rara la vaina y mirando bien me di cuenta que había un letrero y un tipo bien
gordo delante. Mientras todos me trataban de vender la entrada me fui a leer el
letrero que no me dejaban ver y claro! Decía que esa era una salida y que no se
dejara de vendedores falsos, cuando vieron que los pillé se rieron y ya.
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