Festival Estéreopicnic

El FEP es un experimento, un ensayo de vivir por tres días en un mundo diferente. Un mundo lleno de amigos, buena onda, color, arte, incomodidades y (costosa) libertad.

Dicen que los humanos están diseñados para encontrar satisfacción en la superación de retos que ofrezcan recompensas en compañía de personas queridas. El experimento del FEP es precisamente proporcionar retos superables, con enormes recompensas, en compañía de amigos y gente amigable en un entorno de relativo bajo riesgo.

En resumen, el FEP es un festival anual al que vas para ver los mejores shows de Colombia y el mundo, en una multitud de géneros y 5 escenarios diferentes. Si queremos ser más amplios pero para nada exhaustivos: al FEP vas por los amigos, por el aire de la sabana, por la gente bonita y afortunada que se lo puede permitir; vas por las drogas legales e ilegales, vas hasta por las marcas y sus actividades, para ver como lo organizaron este año; vas por saber a quien vas a conocer o a quien vas a encontrarte, por el paso de la tarde a las luces nocturnas, por las pintas, por escuchar artistas que amas, por dejarte enamorar de los que no conoces.

Los retos son variados y van de divertidos a no tanto, dependiendo de la planeación, azar y actitud. En primer lugar, queda lejos de la ciudad y la civilización, hay poca señal, hay que pensar cómo llegar y cómo salir en medio del tráfico. Se debe decidir qué consumir y cómo encaletar las cosas para no perderlas al entrar. Como vestirse para calor, sol, lluvia, pantano, frio del que daña los cultivos de papas, y para verse bien. Hay que decidir qué artistas ver, dónde encontrarse si se pierde alguien, cuándo y qué comer, donde llegar a dormir. Hay que caminar, mucho, decenas de miles de pasos, casi siempre llueve, se arman pantaneros legendarios, dura desde el inicio de la tarde hasta bien entrada la madrugada. 

Dado lo anterior al FEP no vas con cualquiera, vas con tu gente. Quien no tiene grupo normalmente es adoptado por uno, al que llega por recomendación de algún miembro, como si fuera un club. Entre las personas del grupo se forma un lazo especial: se convive con ellos por horas y días, hay incontables decisiones, negociaciones y sacrificios; hay generosidad, vulnerabilidad, tiempos de euforia y tiempos de descanso; se conversa, se baila, se ríe, a veces se llora, se confía y se prueba la finura de la gente. 

Además de tu gente, al caminar por ahi te encuentras conocidos o haces nuevos amigos, amistades de un show o del festival, a veces algo más. Te encuentras gente que no esperabas, o no logras encontrarte con quien tienes ganas de ver, es imprevisible lo que ocurre entre las gentes del FEP.

Hay muchas formas de disfrutar los shows del FEP: habrá quién vaya al VIP, están los que van solos o en pareja vs el mundo; hay quien va un solo día a ver a algún artista favorito, o dos para que no sea tan duro; hay quienes no se meten a ningún concierto y los escuchan desde la lejanía, mas picnic que estéreo; hay quienes van un par de horas. Cada quien a su modo. 

También hay quien no lo disfruta, el FEP no es un centro comercial, no es para todo el mundo, y por eso los que van año tras año van siendo en su mayoría los que le han cogido el sabor, y eso se nota en el ambiente. Afortunadamente el evento cada año mejora y lima su rudeza, haciendo los retos mas divertidos y menos complejos, cosa que agradecemos también los que vamos sintiendo el paso de los años, pero que queremos seguir sabroseando.

También estamos los creyentes, los que compramos la boleta sin saber quien va a ir, los que encontramos la magia del FEP al ir los tres días, gritando y bailando en shows de artistas increíbles, discutiendo que fue lo bueno, lo malo y lo feo; acompañado de la mejor gente, planeando y sorteando los retos que van surgiendo, apoyándonos para disfrutarlo al máximo; cogiéndole el sabor a todo lo que hay para ver y hacer, aguantando el cansancio que se va acumulando, acumulando historias con cada versión del festival.

Terminas cansado, adolorido, gastando un dineral, teniendo que trabajar después. Todo lo vale para escapar unos días del mundo normal, con tus amigos, en medio de la mejor música y miles de otros posibles amigos.

El experimento funciona, I'm a believer.

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