La Masa

Rio de Janeiro, Feb 27 2022


La masa de humanidad llena la plaza por algunas horas, un ente compuesto de personas juntas y vibrantes, carnaval. La luz de color amarillo oscuro ilumina los cuerpos, el viento alivia el calor y la humedad del sudor, las bebidas se consumen rítmicamente. Pienso en El Perfume, aquel libro que solo he leído a través de lo que me cuentan de él. 


La música llega desde varios lugares, brotando de la misma aglutinación de gente, se mezcla y amplifica con los cantos que expresan la alegría de estar todos ahí, juntos. Los sonidos reverberan y se transmiten sin dificultad entre la gente, sentimos el mismo ritmo, hacemos parte de él. 


La masa es un estado particular de la materia humana, es un gas. Los integrantes somos como moléculas de esa misma cosa, con límites porosos entre unos y otros, oscilando sin forma, pero unidos por la emoción y las vibraciones, por energías imperceptibles con los ojos pero ineludibles para los corazones. 


Dejarse llevar y ser parte de la masa es una delicia, nada de qué preocuparse, nada de qué ocuparse, solo ser parte. En algún momento aparece un tambor y brota de mí también la música para todos, soy parte. 


Ocurren muchas cosas entre las partículas de la masa: ensayos y errores, interacciones cortas o largas, intensas o leves, como cada individuo permita y disponga. Estamos juntos, bailamos, reímos, cantamos, nadie está contra nadie, pienso que el mundo puede ser así, vivo y feliz, debería ser así. 


A miles de kilómetros de La Masa, donde ahora es invierno, caen fuego y mezquindad, mueren miles y se exilian millones de personas, pertenecientes a una nación que resiste sola contra la locura inconsciente del poder. Parece que el orden del mundo se desmorona más allá de La Masa. 


Alguien se acerca, me habla, baila mientras una sombra interrumpe sutilmente la energía. Rápidamente sigo en otra dirección pero ya es demasiado tarde: ahora tengo menos peso en los bolsillos, y más peso en el corazón. La Masa sigue mientras me alejo, amorfa, feliz a pesar de sus elementos disonantes, la vida continua, se vive, se aprende.




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