Los primeros templos, día 6
Colombo, Enero 23 de 2013, día 6
Hoy salimos a dar un paseo por
Colombo sin la presión de tener que hacer ninguna vuelta, nos bajamos cerca de
la casa del presidente que muy amablemente me señalo mi amigo de la banca del
bus, ya que los singaleses están en general felices de que visites su país y te
muestran cosas sin que les preguntes.
Hoy fue bacano ver dos escenas de
la vida diaria en Colombo. La primera es que íbamos
caminando y vi la mayor cantidad de ropa secándose al aire libre en mi vida!
Filas y filas de trapitos colgando, parecía como si fuera un negocio de secado
al aire libre, el señor responsable de todo ese asunto me mira y me saluda y
luego llegan mis compañeros de viaje, “mirá, esta gente si tiene ropa!” comenta
Juan mientras Petia toma fotos detrás de nosotros. No supe finalmente para
que tenían toda esa ropa ahí o de quien era, mejor dejar ciertas cosas sin
saber.
Más adelante y nos topamos con un
colegio que me transportó a la época de la colonia inglesa no sé porque. Había
muchos niños y niñas con uniformes blancos corriendo por todos lados, grupos
practicando marchas tal vez en preparación para algún evento y otros grupos
simplemente descansando. Los que nos veían se nos quedaban mirando como si
fuéramos de otro planeta, algunos más avispados nos saludaban o hacían muecas y
se reían, no entendimos muy bien pero al parecer ese día era una fiesta y por
eso tanta gente.
Preguntando cualquier cosa se nos
acercó un pequeño señor de camisa y pantalón diciendo algo sobre Sri Lanka y
una fiesta “tourist are there, tourist not here! elephant dance, yes? I show
you” y no fue sino decirme eso y ya tenía mi atención. Era flaquito, negrito y
viejito como ya he descrito a otros de por acá, seguía diciéndome “I am
Buddhist teacher, yes?, speak english, understand? I show you how to go to very
very old temple, yes?” y nos fuimos con él, Juan se quedó atrás porque ya está
más entrenado y desconfiaba de nuestro profesor buddhista, igual me siguió el
capricho y seguimos caminando.
“You go with me, no pay, I am
buddhist teacher, english understand yes?, 3000 year old temple, yes?” yo creo
que no entiende nada de lo que le decimos ni nosotros lo que dice el a pesar de
que ambos sentimos que hablamos en inglés, como sucede acá con frecuencia.
Caminamos un rato y luego tomamos un Tuk tuk, ya eso se veía raro pero bueno
todo por los elefantes bailarines!
Llegamos al templo, Juan y Petia
se quedaron afuera “ya hemos visto muchos templos”. Al entrar realmente me
impactó la estatua de Buddha de unos 6
metros de altura que me miraba pacíficamente como diciendo “yo lo logré, estoy
en total paz, quieres lograrlo tú?”. El templo está lleno de varias estatuas de
Buddha en varias posiciones: sentado, parado, acostado… una era un poco
diferente y era Buddha rodeado de una serie de personajes, como volando. Se me
pareció bastante a algunas escenas de cuadros católicos con Jesús en el centro
y ángeles y santos a su alrededor, otro parecido eran varios cuadros de partes
de la vida de Buddha, que se parecían a las estaciones del viacrucis o a los
cuadros de escenas bíblicas.
Nos pidieron una “donación” y ahí estaba el chiste
de todo, llevar gente al templo a dar “donaciones”, incluso había otro par de
personas que llegaron exactamente de la misma manera, Juan y Petia me lo
advirtieron pero me alcahuetiaron la venida, sin embargo dijimos que no
pagábamos y ya.
Luego fuimos a un templo Hindú
que habíamos visto en el camino, me gustan mucho también estos templos, las
fachadas son una especie de montañas llenas de estatuas de colores de los
dioses de esa religión, muchas más estatuas que las que se encuentran en los
templos de otras religiones que yo haya visto. Afuera había un montón de vacas,
sentadas apaciblemente haciendo poco. Un señor se nos acercó y nos contó sin
preguntárselo que esas vacas habían sido rescatadas por Hindúes en el matadero,
las llevan allá y dan plata al templo para que las cuiden, por eso están tan
flacas.
Por la noche fui a pedirle a la
dueña de la casa que nos permitiera dejar 3 maletas con cosas que no
necesitábamos para las 3 semanas que nos quedan en Colombo. “Auntie” me dijo
que no había problema, porque éramos como hijos para ella y que le recordábamos
a su propio hijo, de quien ya nos sabemos toda la historia pero la escuchamos
siempre una vez más. Estuvimos hablando un rato y me mostró fotos y me dio un
cuaderno para que le dejara un mensaje. Incluso llamó a su hijo para que
hablara con él un ratico, que belleza de señora! Pura paz y tranquilidad.
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